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Productos 2019-01-04T08:05:14+00:00

El microbioma humano es el conjunto de genes de los microorganismos presentes en nuestro cuerpo. Este conjunto de microorganismos se denomina microbiota (también conocida como flora microbiana), y está integrado principalmente por bacterias, virus y hongos. En general, el microbioma humano bacteriano es predominante y de mayor influencia sobre la salud. Más de cien mil billones de bacterias habitan en el organismo humano.

Si bien no se han logrado estimar con exactitud estas cifras, hoy en día se conoce que millones de bacterias están jugando un papel esencial en la regulación de numerosos procesos fisiológicos. Entre estos procesos, cabe destacar la actividad de las enzimas digestivas, la síntesis de vitaminas del complejo B, la interacción con el sistema inmunológico, o la protección frente a organismos patógenos.

El microbioma total está constituido por la microbiota del tracto gastrointestinal, nasofaringe, piel, vagina, etc.,ya que existen microorganismos en todos los órganos y sistemas del cuerpo humano.

Vea nuestro Pipeline con los proyectos llevados a cabo por Bioithas.

Según la Organización Mundial de Salud, los probióticos son como microorganismos vivos que, cuando son administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud del huésped. Es por ello, que para que un microorganismo se calificado como probiótico es imprescindible demostrar científicamente que éste produce efectos beneficiosos para la salud del huésped.

En principio, cualquier componente de la microbiota podría ser candidato para convertirse en probiótico, ya que todos ellos participan potencialmente en los beneficios que otorga el conjunto. Sin embargo, en la práctica muchos probióticos proceden de fermentos utilizados tradicionalmente en la fermentación de alimentos, y pertenecen fundamentalmente a dos grupos microbianos: los lactobacilos y las bifidobacterias. La razón de esto es que son probablemente los únicos, dentro de los que colonizan nuestras mucosas, que son inocuos en cualquier circunstancia y que no incluyen estirpes patógenas dentro de la especie a la que pertenecen.

Existen varios requisitos que debe cumplir, en mayor o menor medida, un microorganismo destinado a ser usado como probiótico:

  • Que genere sustancias antimicrobianas.
  • Que sea resistente a las condiciones de la cavidad diana y a las de aquellas otras que debe atravesar para llegar a ella.
  • Ausencia de resistencia transmisible a antibióticos
  • Que sea fácilmente cultivable y no pierda viabilidad durante el almacenamiento.
  • Actividad in vivo tras el ensayo clínico, necesario para certificar expectativas derivadas de sus buenas propiedades in vitro.

Los antibióticos actúan matando las bacterias patógenas, o impidiendo que se reproduzcan, para combatir así las infecciones bacterianas. Aunque en general son beneficiosos en la restauración de la salud, los antibióticos también pueden destruir las bacterias beneficiosas para nuestro organismo, algunas de las cuales viven en el tracto digestivo, pudiendo causar diarrea, trastornos digestivos en general, infecciones por hongos o haciendo que se debilite el sistema inmune.

Es por ello, que en Bioithas una línea esencial de trabajo y que nos diferencia de otras compañías biotecnológicas del sector, es la línea de estudio probiótico y antibiótico. El futuro de las resistencias a antibióticos sin lugar a duda pasa por el papel que puede jugar el probiótico y en este campo la experiencia investigadora del personal de I+D en Bioithas es un punto fuerte y diferencial al tratarse de profesionales con experiencia en las enfermedades infecciosas y la microbiología de reputado prestigio internacional. Tener personal de plantilla con esta experiencia en una pequeña compañía biotecnológica es básico para Bioithas y estamos seguros de que este valor añadido va a dar sus frutos desde los primeros meses desde la constitución de la compañía.

Se denomina así a compuestos no digeribles, presentes en la dieta, que estimulan el crecimiento o la actividad de los microorganismos autóctonos, resultando en un beneficio para la salud.

Aunque en la definición no se alude a ningún grupo microbiano concreto, parece claro que la intención es favorecer el desarrollo de las bifidobacterias, muchas de las cuales presentan en sus genomas los determinantes necesarios para degradar diversos glúcidos complejos. Por tanto, es probable que toda la microbiota colónica se beneficie del aporte. Hay que recordar que al intestino grueso únicamente llegan los desechos de nuestra propia digestión, lo que hace que ese fluido sea pobre en nutrientes. El efecto inmediato de la llegada de estos compuestos sería la proliferación de la microbiota indígena, lo que potenciaría su antagonismo frente a microorganismos foráneos y contribuiría a recolonizar la mucosa, por ejemplo, tras un tratamiento con antibióticos. Debe tenerse en cuenta, además, que los prebióticos serán fermentados (la microbiota del colon es fundamentalmente anaerobia y no hay prácticamente oxígeno en el intestino) lo que generará ácidos grasos de cadena corta, H2 y CO2. Los ácidos grasos inhibirán presumiblemente el crecimiento de las bacterias vecinas con potencial patogénico, serán utilizados como nutrientes por los enterocitos y neutralizarán los grupos amonio generados por desaminación de diversos nutrientes, entre ellos los aminoácidos. Este efecto es crucial para evitar la encefalopatía que acompaña a las afecciones hepáticas como la cirrosis, la hepatitis y los primeros estadios de la recuperación post-trasplante.

Se denomina así a la mezcla de uno o más organismos probióticos con uno o varios compuestos prebióticos.

El objetivo de los simbióticos es favorecer el desarrollo/actividad de los probióticos y prebióticos componentes para potenciar sus propiedades saludables, generando un efecto sinérgico entre ellos. Esto implica que un producto solo puede ser denominado simbiótico si ha demostrado inducir un efecto beneficioso superior al de la suma de los generados, separadamente, por sus integrantes. Adicionalmente, se espera que esta mejora se acompañe de un incremento de la densidad de los probióticos componentes o de las actividades saludables a que dan lugar.

Un biomarcador es una sustancia o parte de una molécula o DNA que se utiliza como indicador de un estado biológico.

Este biomarcador puede formar parte de un kit diagnóstico de manera que su uso daría información sobre la situación clínica de un paciente en una enfermedad concreta y del riesgo de recaída, falta de respuesta al tratamiento o mala evolución.

En base a los datos clínicos y de laboratorio realizados por los departamentos de I+D y laboratorio de Bioithas y compañías médicas y biotecnológicas asociadas para esta línea de investigación, tenemos la posibilidad de desarrollar distintos kits validados en estudios de investigación.

Vea nuestro Pipeline con los proyectos llevados a cabo por Bioithas.

Los biomarcadores y kits diagnósticos pueden aportar información relevante sobre el tratamiento personalizado que precise un paciente.

Su uso cada vez es más generalizado en patología inflamatoria infecciosa y tumoral de cara a los tratamientos personalizados que aumenten la probabilidad de éxito terapéutico.

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